Personajes de la mitología clásica; héroes y heroínas modernos

El grupo A de 3º. de E.S.O. llevó a cabo una pequeña tarea sobre los héroes y heroínas modernos.

En primer lugar fueron muy elegidos los héroes o heroínas de cómics que se han popularizado a gran escala con su adaptación al cine: Spiderman, Superman, Catwoman, Hulk, Iron Man, Lobezno. Estos héroes o heroínas, a las que se les llama superhéroes o superheroínas, destacan por tener algún tipo de poder sobrehumano que los convierte en seres realmente especiales. Casi todos/as ayudan a la comunidad en la que viven e incluso en algunos casos, ayudan a la humanidad entera.

Spiderman, el famoso hombre araña, se ha puesto de moda últimamente por la serie de tres películas que han revisado la historia del joven Peter Parker y la han actualizado. He visto estas tres películas y me gusta mucho la idea moral y mensaje que se desprende especialmente de la primera de ellas: “un gran poder implica una gran responsabilidad”; “a más poder, más responsabilidad”. Sobre esta idea recordarán, estimados/as alumnos/as, que hicimos un pequeño debate en clase.

Si quieren saber algo más sobre la araña en la mitología clásica, pueden leer la historia de un personaje femenino llamado Aracne y convertido en araña por la diosa Atenea. Para más información, pueden leer este artículo.

Superman también ha sido un superhéroe elegido en dos ocasiones por ustedes. Una moderna serie de televisión, “Smalville” (2001), y la película “Superman returns” (2006) también han relanzado a este personaje de cómics que popularizó en la gran pantalla el actor Christopher Reeve (un hombre que sufrió un grave accidente y cuya lucha por recuperarse también fue la de un auténtica héroe) en 1978. Superman no es humano; es el último superviviente de la raza de los krytonianos, seres humanoides (iguales que los humanos, pero con poderes físicos y psíquicos muy desarrollados) del planeta Krypton. El nombre del planeta del que proviene Superman, tiene raíz griega, por cierto, y significa “oculto”. Les dejo los tráilers de las dos películas, la de 1978 y la de 2006, a ver cuál les gusta más.

Otros superhéroes o superheroínas -provenientes del cómic y popularizados por su adaptación a la gran pantalla- elegidos/as por el alumnado han sido LobeznoHulk, Catwoman (más antiheroína, porque es ladrona de joyas aunque con un código de honor y moral destacado) e Iron-Man. Algunas analogías de estos superhéroes con personajes de la mitología clásica es innegable.

Lobezno pertenece a la raza de los “lupus sapiens”, mutantes de hombres-lobos con poderes físicos y psíquicos extraordinarios. El mito del hombre lobo se remonta a las creencias griegas de la metamorfosis del rey Licaón en lobo por castigo de Zeus. Hulk ha sido comparado, en alguna de sus aventuras, con el titán Prometeo. Aquí tienes un fragmento de un cómic muy curioso que hace dicha comparación.

Iron-Man, el hombre de hierro, es un ser humano que adquiriere poderes especiales tras un accidente. Recuerden cómo en la mitología griega, existían seres de metal, como Talos, gigante de bronce que guardaba la isla de Creta con una fuerza prodigiosa. También con este nombre se conoce a otro personaje de cómic de la editorial Marvel.

Un compañero se ha atrevido a hacernos un dibujo de Iron-Man y también nos recomendó el traíler de la segunda película.

No ha faltado tampoco la elección de ídolos actuales de ámbitos como la música (Shakira) o el deporte (Zlatan Ibrahimović).


Y, por último, el trabajo que más me ha gustado ha sido el de uno de sus compañeros que ha considerado como sus héroes más destacados a toda su familia. Su razonamiento ha sido emotivo y original, y estoy de acuerdo con él en que a veces tenemos a nuestros héroes más cerca de lo que pensamos. y no los valoramos lo suficiente. Se trata de personas que, anónimamente y día a día, dan lo mejor de sí mismos/as y lo entregan a los demás sin esperar nada a cambio. Son los /as héroes/heroínas cotidianos/as, los/as héroes/heroínas de carne y hueso, los /as héroes/heroínas de la historia que no se escribirá pero que también podemos recordar si queremos. Al igual que para este alumno, para mí también mi padre y mi madre son auténticos héroes. Así que, para terminar, quiero dejarles aquí un cuento que me contaba mi padre cuando yo era muy pequeño. Espero que les guste. Saludos.

“La maña del ingrato”

Un sabio maestro de lucha adoctrinó y enseñó sus artes a un discípulo aventajado durante muchos años. El maestro amaba al muchacho como a un hijo y le enseñó cuanto sabía. No en vano, este hombre sabio era considerado el mejor maestro de lucha del mundo. Pero llegó el día en que el discípulo no tenía nada que aprender y se despidió de su maestro, que lloraba con pesar porque no sabía si volvería a ver a aquél al que había querido y enseñado como a un hijo.

Pasaron los años y el discípulo se hizo un hombre corpulento y muy fuerte. Nadie se atrevía ya a retarlo porque nadie en el mundo había sido capaz de derrotarlo en competición. Su fama creció al igual que lo hicieron su orgullo, su vanidad y su soberbia. La vida lo llevó en sus viajes al pueblo donde vivía su maestro. Allí declaro a las autoridades que, si no fuera porque su maestro era ya un anciano casi decrépito sin ninguna posibilidad de vencerlo, lo retaría a un combate, demostrando que él era el mejor luchador del mundo. Estas palabras llegaron a su maestro que, con pesar y sin saber nada en tantos años del que tanto había querido y al que con tanta dedicación se había entregado, aceptó el combate.

Vinieron gentes de todas las tierras para presenciar aquel combate que sin duda haría historia. El discípulo dominaba a su maestro fácilmente, pues éste era ya viejo y no tenía ni la fuerza, ni la resistencia necesarias. El discípulo, algo cansado ya de aquel juego, inmovilizó a su maestro dejándole en una posición ridícula ante todos los presentes. Le pedía que se rindiera para no hacerle más daño. Pero de pronto, con una maniobra inusitada, el maestro se soltó, agarró por un brazo a su discípulo y lo inmovilizó hasta que éste no tuvo más remedio que rendirse.

Cuando terminó el combate, el discípulo se acercó al maestro y le reprochó:

-Maestro, dijiste que me habías enseñado todo lo que sabías. Esa maña con la que me has vencido nunca me la enseñaste. Me dijiste en muchas ocasiones que me querías como a un hijo. Me mentiste.

-Querido hijo, ésta es mi última lección: esa maña se conoce como “la maña del ingrato”.

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